La
Isla de Arosa es una isla y municipio
español que se encuentra en el corazón de la ría del mismo nombre,
en la provincia de Pontevedra, Galicia (España). Tiene una
superficie de 7 kilómetros cuadrados, en los que viven casi 5.000
habitantes concentrados en un istmo estrecho (y sus inmediaciones)
que une una pequeña península donde se encuentra el punto más alto
del municipio con el resto de la isla. Enlaza con el continente
por medio de un puente de casi dos kilómetros de largo (uno de los
más largos de España) inaugurado el 14 de septiembre de 1985, que
ha dinamizado enormemente la economía de la población, pues antes
los desplazamientos se realizaban en pequeños vapores con horarios
determinados. La Unión Europea la declaró Reserva Natural
gracias a sus 36 kilómetros de costa, de los que once son de
playa, con arena fina y blanca. La economía de la isla se basa
sobre todo en la pesca, el cultivo del mejillón en bateas y el
marisqueo, pero también el turismo deja importantes dividendos.
Los lugares de mayor interés son: el
Faro de Punta Cabalo ,
el
Islote Xidoiro Areoso (cercana a la isla de Arosa) y el
Parque natural de Carreirón,
catalogado como zona de especial protección para las aves por la
poblaciones de garza real, entre otras, que habitan en la isla. El
puerto más importante es el
Puerto Xufre
y los muelles
de
Chazo y
Cabodeiro. El punto más alto de
la isla es el
Mirador
Con do Forno, desde donde se
puede contemplar el pueblo y su actividad turística y comercial,
así como la belleza del paraje. En 1995, a partir de la presión
social desarrollada por sus vecinos, accedió a un gobierno
municipal y hoy en día es el ayuntamiento más reciente de Galicia
y el único insular.
La naturaleza
La Isla constituye un lugar
privilegiado para la vida de las aves, lo que le valió la
catalogación de una parte de su territorio, Punta de Carreirón,
como Zona Internacional de Especial Protección para las Aves y su
integración en el Parque Natural Complexo Internareal Umia - O
Grove - A Lanzada - Punta do Carreirón e Lagoa de Bodeira.
Contemplar una garza pescando en
una marisma o el espectacular vuelo de una bandada de patos es una
experiencia que se puede vivir desde una de las dos casetas
especialmente diseñadas para el seguimiento de aves en Punta Carreirón.
La rica naturaleza de la zona permite conservar una gran
diversidad de ecosistemas, desde los sistemas dunares, pasando por
las marismas, los matorrales, los pinares o el impresionante
paisaje submarino de su litoral.
En un apacible paseo por la Isla se
pude ver agradablemente sorprendido por la presencia de animales
silvestres - conejos, lagartos, ranas, pájaros - y por la variedad
de plantas silvestres, y admirar los colores rosas, púrpuras y
lilas de los brezos, los amarillos de los tojos y retamas, los
mares dorados de las gramineas hasta endemismos dunares como el
"cardo leiteiro". Los
vientos, las olas y las mareas esculpieron en las rocas un sinfín
de formas caprichosas que, sin pretenderlo, alimentan la
imaginación; nos hacen ver formas humanas, animales o abstractas,
poblando un mundo fantástico y mágico al que los isleños le han
puesto nombres como: Con dos Tres Pés, Con do Fuciño do Porco, Con
do Cocodrilo, etc.
El viajero disfrutará visitando
esta singular exposición de esculturas, colores y texturas con que
la Naturaleza nos deleita. Aunque se puedan encontrar por toda la
costa, los puntos de mayor interés son: el entorno del faro, el
islote de Areoso y el Parque do Carreirón.
El mar
La Isla y el mar son compañeros
inseparables. El mar es la fuente de riqueza que tienen su
habitantes desde tiempos inmemoriales. Al amanecer en la isla
huele a pescado fresco y salitre. Las actividades marineras,
marisqueras y pesqueras son una vivencia cotidiana para todos los
isleños. Los tipos de embarcaciones, aparejos y artes son
innumerables según la captura que se pretenda: gamelas; barcos de
cerco; la dorna, bote tradicional por excelencia; la batea, la
forma más característica de criar mejillón; la nasa, que se emplea
para coger marisco; los rastros o raños para coger bivalvos, etc.
No hay rincón en la Isla donde no se encuentre alguna señal de
estas actividades marineras, pero es en el Puerto do Cantiño, en
los alrededores de la lonja y en los muelles de Chazo y Cabodeiro
donde el bullicio marinero se muestra en su máximo esplendor.
Un molino de mareas, en la Ensenada
Brava, es una buena muestra más de la sabiduría popular y de la
estrecha relación que siempre hubo entre la vida de los isleños y
el mar.
El faro de la Isla se yergue entre
las rocas en un paisaje de incomparable belleza, luz en la noche
de los pescadores, que señala el comienzo de la noche y el camino
de vuelta a casa.
Desde el Mirador O Con do Forno, al pie
de su figura, se puede contemplar una maravillosa vista panorámica
de toda la isla. Es interesante observar la colocación del pueblo
alrededor de las zonas mas cobijadas de las fuerzas del mar y el
viento. Hacia el Sur el Parque Natural do Carreirón, y todo
alrededor la maravillosa y recortada costa de la Ría de Arosa: O Grove, la Isla de A Toxa, Vilagarcía, Sta. Uxia de Riveira, Boiro,
Palmeira...
Fuente: Concello de A Illa de
Arousa.